Entre el innumerable patrimonio que posee Salamanca, el Museo de Historia de la Automoción es una parada obligada para los amantes del automóvil que visiten la ciudad. Inaugurado en 2002, está situado a 5 minutos del centro histórico de la ciudad, en la margen derecha del río Tormes, junto al Puente Romano. Los 4500 m² de exposición están divididos en tres plantas que repasan la historia del Automóvil desde sus inicios hasta nuestros días. Será necesario reservarse un buen rato para admirar con tranquilidad los más de 140 vehículos que componen la colección, cada uno de ellos acompañado con un atril en el que se explican sus características, historia, curiosidades y anécdotas.

La primera planta se centra en los inicios de la Automoción, con unidades anteriores a los años ’30 del siglo XX. En ella conviven utilitarios populares como los Ford T, Renault AX o Citroën 5CV con los majestuosos Hispano-Suiza. Una de las piezas más curiosas de esta planta es el Ford T adaptado en 1944 para funcionar con gasógeno (gases derivados de la combustión de combustibles sólidos económicos como carbón vegetal, cáscaras de almendras o incluso papel) que permite observar el aparatoso sistema que colgaba detrás del vehículo.

En la segunda planta encontraremos vehículos de la segunda mitad del Siglo XX, desde microcoches como el Biscuter, hasta lujosas limusinas Mercedes y Cadillac que pertenecieron al Parque Móvil Ministerial. Una de las joyas de la planta es el Pegaso Z-102 Spider Serra, que se exhibe junto al Clúa 500, carrozado también por Serra, que a pesar de su aspecto similar contaba con una prestaciones mucho más modestas (17CV y 80 km/h).

En la tercera planta encontraremos los vehículos clásicos más actuales. Cuenta con una sección de prototipos entre los que destacan los espectaculares Hispano-Suiza HS-1 y HS-21 GTS de principios de los 2000 desarrollados por Mazel Ingenieros que se expusieron en los principales salones del automóvil europeos de la época. Junto a ellos, a lo largo de un lateral de la nave, se encuentra la zona dedicada a los vehículos de competición con piezas como el BMW E30 M3 con el que Iñaki Goiburu se hizo con el Campeonato Europeo de Montaña en 1991, o el Renault R29 que pilotó Fernando Alonso en 2009.

En definitiva, una parada obligada para quienes visiten la Capital Charra, a la que hay que dedicar el tiempo que merece. Nosotros cuando volvamos repetiremos sin dudarlo.









